PRÁCTICAS OBJETIVADAS Y SUBJETIVADAS EN LA PRODUCCIÓN DE INVESTIGADORES DEL CAMPO CIENTÍFICO DE LA COMUNICACIÓN POLÍTICA EN MÉXICO[1]

Objectified and subjectified practices in the scientific field of political communication in Mexico
Alejandra Rodríguez-Estrada
José Antonio Meyer Rodríguez

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla- ICGDE
 

Resumen

El artículo tiene una aproximación a las prácticas de los investigadores del campo científico de la comunicación política en México, a partir del análisis de citación y el reporte de entrevistas de algunos de sus actores. Se reportó que las colaboraciones parecen inconsistentes, así como las interacciones entre los pares, además, existe una fuerte implicación del observador con el objeto observado.

 

Palabras clave: campo científico; comunicación política; prácticas objetivadas; prácticas subjetivadas; capital científico.

 

Abstract

The article proposes an approach to understanding the practices of researchers of the scientific field of Political Communication in Mexico. The observation was made from citation analysis and reporting of interviews with some of its actors. As for the practices, reported that collaborations are inconsistent, and the interactions among peers and a strong involvement of the observer with the observed object.

 

Keywords: scientific field; political communication; objectified practices; subjectified practices; scientific capital.
 

 


Introducción

Lo que se reporta en el artículo forma parte de una investigación sobre el campo científico de la comunicación política en México. Se contempla el análisis preliminar de las publicaciones en cuanto a citación y a las entrevistas a investigadores.

El conocimiento sobre cómo y por qué se publica, resulta pertinente para tomar decisiones y mejorar las normas y prácticas hacia la mejor generación y gestión de conocimiento. Además, permite un acto reflexivo para quienes en ello participan.

En algunos países, la sistematización y análisis de dicha información ya es una realidad; en México, todavía no existe como tal, lo cual puede significar un retraso, pero a la vez representa una oportunidad, ya que, de esta manera se pueden tomar en consideración las mejores prácticas y elementos para su análisis y gestión.

El artículo se estructura en los siguientes apartados: en el primero se abordan los aportes teóricos de Bourdieu desde el concepto de campo científico; capitales científicos, así como las prácticas objetivadas y subjetivadas; en el segundo apartado se presenta el objetivo y las hipótesis a contrastar, en el tercero el diseño metodológico. Y en lo último, se presentan los resultados tanto cualitativos como cuantitativos. Por último, se exponen las consideraciones finales del análisis.

 

El campo científico de la comunicación política

El concepto de campo permite comprender las relaciones de fuerza y poder entre los actores, así como el intercambio de capitales a fin de aproximarse a la dinámica en su producción e interacción. Dado que interesa conocer las prácticas de aquellos que estudian la comunicación política en México, el concepto de campo de Bourdieu (1997,1999) resulta pertinente por su cualidad de reconocimiento de las dinámicas de fuerza entre los que en él actúan.

Los capitales científicos pueden reforzarse por prácticas objetivadas o subjetivadas, las primeras engrosan el capital en función de las “evidencias” del trabajo y reporte científico. Las subjetivadas tienen que ver con las apreciaciones del trabajo de cada investigador, es decir, los atributos que se dan a las prácticas objetivadas, es el discurso alrededor de los méritos que se mueven en el campo.       

El capital científico tiene varios medios para su intercambio, se vuelve entonces, una especie sumatoria de factores en el quehacer de los investigadores, por ello conviene dividirlo en categorías a fin de matizarlo para su análisis (ver figura 1). Por un lado el capital relacional que tiene que ver con el establecimiento de redes y asociaciones de un investigador relacionado a sus fines científicos, por otro lado, el capital de autoridad, que está en función del reconocimiento y las posibilidades del investigador en el campo gracias a su trayectoria legitimada; el capital por producción académica es un capital que va permitiendo la consolidación hacia el capital de autoridad, y por último, el capital económico como tal, que permite comprender los medios de producción en la ciencia y la movilización de recursos para la transformación en producción científica.


Figura 1. El capital Científico y las prácticas.

Fuente: Elaboración propia.


Podemos entonces, identificar cuatro grandes tipos de capitales en juego dentro del campo científico: el capital relacional, el capital de autoridad, el capital de producción académica y el capital económico. Estos capitales se pueden generar por el tipo de prácticas que lleven a cabo los investigadores. Consiguen darse tanto en las prácticas objetivadas como en las subjetivadas, dependiendo si se trata de una materialización, o por las características de apreciación o conformación informal. En el caso del capital económico, se plantea que es consecuencia de prácticas objetivadas, pues es la materialización más clara de una práctica académica por transformar recursos en producción científica.

El actuar y la práctica científica se mueve dentro de esos esquemas de producción y de manifestación, el capital de producción académica, así como el relacional pueden transformarse en capital de autoridad, es poco probable que haya capital de autoridad sin alguno de los anteriores, aunque no sea necesario el capital económico para el de autoridad.

Cuando partimos de la visión de campo, entendemos las relaciones y las prácticas desde la lógica de poder y de intercambios simbólicos. Se permite comprender las interacciones poniendo en juego los capitales científicos (de producción académica, relacional, de autoridad y económica). Al ponerlo en esos términos, se reafirma la cualidad de medio o fin, por ejemplo, si se busca autoridad como capital, el medio será todo lo que se lo otorgue como mayor participación en congresos, papers más acreditados, reconocimientos, etc., si el fin es económico se pondrá como medio la producción misma de la ciencia, es decir, parece existir una estrategia detrás del manejo de capitales, unos capitales serán empleados como medio para obtener otros capitales, lo que llevará a construir una de las hipótesis, que más adelante se presenta. Todo dependerá del tipo de capital que esté en juego, y a su vez, eso propiciará una dinámica en el campo, que, como se presume en comunicación política, es muy agitada por la misma naturaleza del objeto de estudio, como veremos con mayor claridad a continuación.

 

El campo de la comunicación política en México

El campo de la comunicación política, presenta una realidad inmersa en fenómenos de cambios constantes y críticos, la cual es propia de la naturaleza de su objeto de estudio, permite que los cambios de la realidad también propicien


modificaciones en la forma de aproximarse a ellos. Las coyunturas y transiciones tienden a generar reacción en los investigadores del campo y la producción, en este sentido, pareciera que tiende a acelerarse, los resultados de este trabajo también se manifiestan consistentes con esa aseveración, como se verá más adelante.

En la sociedad actual, se mueven muchos intereses en torno a la política y una de sus canalizaciones más importantes se da a través de los medios de comunicación. Ese traslado de poder hacia los medios de comunicación, genera una configuración particular, lo que propicia fenómenos de interés para los estudiosos del campo de la comunicación política. Su importancia radica principalmente en la centralización del poder que en ella confluye, y su análisis destaca, por tratarse de un fenómeno tan cambiante en sociedades cada vez más tecnificadas, globalizadas e inmediatistas.

Así, el estudioso del fenómeno, está consciente de su efervescencia, lo que propicia un campo con características particulares. La comunicación política en México, por su objeto de estudio, se presenta como un campo agitado, dinámico (Martínez, 2007) y en constantes reconfiguraciones, sobre todo desde la última década, propiciando que sea un objeto de interés para muchos científicos sociales. Sin embargo; como tal, el campo científico de la comunicación política en México se ha estudiado exiguamente.

Así, las prácticas están inmersas en habitus que propician esquemas de percepción y que generan estructuras de pensamiento conducentes a acciones, que, además, quedan manifiestas y documentadas en sus productos. La dinámica se reproduce y propicia una permisibilidad en el campo en la que se pueden generar ciertas cuotas de poder muy relacionadas con el reconocimiento y la construcción de la autoridad, los cuales son consecuencia de diversos intercambios, a partir de capitales científicos que, al irse constituyendo, dan lugar a legitimidades.

El análisis de las publicaciones, permite hacer una reconstrucción del proceso de organización social del campo (Fuentes, 1998) y particularmente de dicha objetivación. Para la corriente de la Sociología de la Ciencia son los mecanismos de intercambio los que permiten ver la condición en que se constituye un campo. A diferencia de otros campos, la ciencia deja huellas de su interacción en las producciones científicas, que son las que dan el sentido de ser al científico, no existe investigador o científico si no existe su producción académica o científica.

Para el presente artículo se pretende analizar cómo son las prácticas objetivadas y subjetivadas en el campo científico de la comunicación política en México. Para lo que será de interés comprender las interacciones y


colaboraciones dentro de los textos de los científicos que estudian la comunicación política en México; así como analizar las prácticas, motivaciones y percepciones que tienen los actores del campo científico.

Derivado de dichos objetivos se postulan los siguientes supuestos o hipótesis:

            (1) Las interacciones de capital científico que dan lugar a producciones de conocimiento, se intensifican en tiempos de coyuntura política en México.

            (2) Por el tipo de interacciones y reportes, algunos investigadores del campo de la comunicación política en México están más orientado a medios que a fines.

             

Diseño metodológico

 Para adentrarse al campo científico de la comunicación política se hizo un trabajo empírico en dos niveles: por sus prácticas objetivadas a partir del análisis de la producción científica, tanto por la colaboración, como por la citación; y las prácticas subjetivadas a partir de las percepciones reportadas por sus agentes en entrevistas semiestructuradas.

Análisis cuantitativo

Para el análisis de las publicaciones se realizó una sistematización documental de los escritos de 1988 al 2012, a fin de tomar en el rango al año de 1988, que es cuando se detona el debate en torno a la posibilidad del cambio en el poder en México y se discute el manejo de información de los medios (los investigadores entrevistados coinciden en que es el momento en que se inicia la mayor producción en comunicación política). Además, se considera un tiempo que permite conocer la producción de conocimiento previo y posterior a una coyuntura política que empieza a plantear la posibilidad de “la alternancia política en México” (Ojeda, 2004) y que, probablemente esboza nuevos esquemas políticos y sociales, por lo tanto, el replanteamiento en algunas de las producciones del campo de la comunicación política. 

Se revisaron estudios similares (De Filipo, Lozano, Morillo, Fernández y Gómez,2006, Moody, 2009, Russell, 2009, Kuzhabekova, 2011) con la intención de conocer cómo se estudian y miden las colaboraciones entre científicos, y la mayoría, parten de un análisis de colaboraciones entre los científicos, es decir, se van a la objetivación del trabajo científico, sus producciones.

Para el análisis de las publicaciones, la primera estrategia consistió en la búsqueda general de textos relacionados con la comunicación política en México, se hizo una exploración electrónica. Las plataformas electrónicas para obtener los textos fueron el Centro de Documentación en Ciencias de la Comunicación (CCDOC) del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (www.ccdoc.iteso.mx) y en la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal (REDALYC), de la Universidad Autónoma del Estado de México (www.redalyc.org) y la base de datos brasileña Scientific Electronic Library Online (Scielo) (www.scielo.org)[2] de las que se ubicaron un total de 199 publicaciones. Se partió del criterio de que los artículos obtenidos de estas bases de datos tienen más posibilidades de difusión por su visibilidad electrónica y acceso gratuito, lo que incrementa la posibilidad de citación.

En el campo de búsqueda, se pusieron los conceptos: comunicación política, comunicación y democracia, comunicación y gobierno, opinión pública, medios y política, medios y democracia, medios y gobierno, y otros conceptos similares; se generó un cuadro de publicaciones para todos los documentos localizados, haciendo un total de 199 publicaciones a analizar.

Análisis cualitativo

Entender la forma en que se relacionan los investigadores y acercarse a sus prácticas requiere diversas aproximaciones metodológicas. Para el caso de este análisis se hace una aproximación desde las prácticas subjetivadas, a partir de sus discursos y lo que en ellos exponen, y por las prácticas objetivadas representadas por la materialización de sus conocimientos en artículos científicos arbitrados. El trabajo de análisis cuantitativo se ve reforzado por la subjetividad manifiesta en las entrevistas que se realizaron a los investigadores.

Para dar explicación a las prácticas subjetivadas y comprender el contexto en el que se dan las relaciones entre los autores, se llevaron a cabo entrevistas semiestructuradas a 18 investigadores, las cuales buscaban entender desde los sujetos y sus percepciones las prácticas que dan lugar a su producción y las características de cierta reproducción o legitimación científica. Se realizaron del 2011 al 2013, dependiendo de la disponibilidad de los investigadores. Se  efectuaron en Guadalajara (6), Distrito Federal (4), Saltillo (3), Puebla (3), Monterrey (1) y Xalapa (1).

El diseño de la guía de entrevistas tenía como fin lograr un acercamiento a las prácticas razonables de los investigadores por las percepciones y representaciones que tienen los actores (Bourdieu, 1997).

Dadas las características del campo de la comunicación política en México, que aún es incipiente y poco organizado, se utilizó el método de bola de nieve para llegar a los informantes que permite moverse dentro de un entramado o red, ya que un investigador señalaba a otros, y a partir de esa referencia, se seguía el rastro y de esta manera se tiene un engranaje por el conocimiento o cercanía de un investigador con otro, además de que permite comprender el entramado de actores, a partir de suponer que se sugieren unos a otros por formar parte de una especie de red.

Las entrevistas se hicieron a investigadores que abordan en más de una publicación el tema de la comunicación política, pueden ser investigadores consolidados en el SNI (Sistema Nacional de Investigadores de México) o no, pero sí era necesario que tuvieran el grado de Doctor o estuvieran por conseguirlo, es decir, que busquen consolidar su trayectoria como investigadores de la comunicación política.

Las triangulaciones de estos análisis empíricos permitirán tener un acercamiento a la configuración del campo de la comunicación política en México y a cómo son las prácticas de los investigadores que la conforman, con la finalidad de generar una reflexión sobre lo reportado en el análisis cuantitativo como en el cualitativo. Al conocer las prácticas de los investigadores, se buscará también identificar de qué manera capitalizan sus recursos y con qué intenciones, si como medios y fines.

Resultados

El capital científico en las producciones de comunicación política

Una de las objetivaciones más importantes en la ciencia son los textos científicos, que pone en evidencia el capital científico de los investigadores. La organización científica tiene sus estándares de calidad, que se dan por la validez de los pares más consolidados y reconocidos por la institución científica.

Como se explica en el diseño metodológico, se hicieron búsquedas electrónicas que permitieran conocer las publicaciones de investigadores del campo de la comunicación política en México y de todas las publicaciones localizadas (199), se encontraron 101 artículos arbitrados que corresponde a un 51% de los textos. En segundo lugar, se encontró la participación en capítulos de libros con un 19%, sólo un 16% corresponde artículos no arbitrados y tesis, y de un 14% no se ubicó el tipo de publicación.

La producción científica es la expresión de un trabajo intelectual que se comparte por medios escritos y en la actualidad, se disemina principalmente por medios electrónicos. Es mediante esa difusión que se mueve el conocimiento y se permite la retroalimentación, ya sea para legitimar con aceptación, o para tensar con crítica a los trabajos publicados. La función comunicativa de la ciencia es fundamental para su crecimiento y le da su sentido de ser, en tanto, se activa para los fines de su producción. Incluso, no importa si se hace una cita para desmentir o criticar, es en la ruptura de paradigmas en donde se produce ese proceso científico, así que ya sea para reforzar o para refutar, la discusión o el diálogo es el elemento indispensable para construir ciencia.

De los 101 artículos arbitrados en la base de datos, se encontró que el 40.6% son de revistas indexadas, es decir, son avaladas por el CONACYT (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología en México) o, en caso de ser de otro país, la instancia científica de dicho país también la posiciona como revista indexada. El 20.8% eran revistas arbitradas, pero que aún no tienen el prestigio de las indexadas, y un 38.6% son revistas que pasan por un proceso de arbitraje, pero que pueden presentar artículos de divulgación o monográficos.

De acuerdo al perfil que elabora Latindex de las revistas científicas, se encontró que la mayor parte de las ellas son más bien genéricas que especializadas, es decir, están clasificadas como de Ciencias Sociales, Humanidades y Ciencias Políticas, pero sólo el 52% de las publicaciones se divulgaron en revistas específicamente de Comunicación, frente a 25% que se publicaron en las genéricas y el 23% de ellas en revistas de Ciencias Políticas o Administración Pública. Aunque, la mitad de los textos sobre comunicación política son publicados en revistas con temáticas de Comunicación, el hecho de que se publiquen en otras áreas, muestra un poco del proceso multidisciplinar o pluridisciplinar del área.

Como se ha mencionado, los mecanismos formales son la estructura institucionalizada que da pautas para intercambios informales, los últimos son los que permiten visualizar con mayor cercanía la estructuración del campo. A través de la citación se puede tener una aproximación a la manera objetivada en que los investigadores dialogan en sus producciones.

 

Citación como práctica objetivada del campo

La citación permite conocer de manera objetivada los intercambios en la producción científica, y así, se objetiva el capital científico desde su socialización intelectual. Las citas contribuyen al capital de autoridad cuando su argumentación se legitima en los textos de otros, se vuelven un capital relacional por ponerse en diálogo con las ideas de quien lo cita y, por tanto, se suman al capital científico de cada investigador. Este capital científico se acumulará para cada investigador en función de las citas que se hagan de él, en este primer plano, el conteo de citaciones de cada uno, permite observar principalmente su capital de autoridad, a nivel individual.

Para conocer a los autores más citados se generó la matriz de citación[3], en la que se identificaron 155 autores citados. Los cinco investigadores con más citas de otros fueron: Raúl Trejo Delarbre (99 citas), Guillermo Orozco (52 citas), Rafael Segovia (32 citas), María Antonieta Rebeil (28 citas) y Pablo González Casanova (24 citas), sin embargo; los autores no tienen tanto en común como podría suponerse. Los dos primeros, así como María Antonieta, tienen amplia publicación en el campo de la Comunicación en México.

Por ejemplo, Guillermo Orozco (2011) en la entrevista, afirmó estar más orientado a estudios de recepción. El autor mencionó que no está tan interesado en la comunicación política, sin embargo, por sus estudios sobre recepción, es posible que se le cite de manera constante. Por otro lado, Rafael Segovia es politólogo y no escribe para el campo, no obstante, pudiera ser un hito cuando se quiere hablar de cuestiones políticas, así como ocurre con Pablo González Casanova, cuando se quiere hablar de democracia en México. Es decir, se percibe que hay una interacción con el fin de construir conocimiento interdisciplinarmente, cuando se necesita explicar desde la Comunicación o desde las Ciencias Políticas el fenómeno abordado. Por ello, es posible que sean más citados aquellos que hablan de problemáticas cercanas a la política en general, de manera más abstracta con temas como la democracia y la participación política en México, lo que da un abordaje general para la comunicación política.  En este primer momento, se puede hablar de un principio heterofilia[4] (Rogers, 2003) entre los pares citados que forman parte del campo, es decir, entre ellos no hay tantas similitudes, sobre todo por su perfil académico.

El otro comportamiento de citación se dio en aquellos autores que más citan a otros dentro de sus trabajos, es decir, qué investigadores son los que más recurren a citar a sus pares dentro de sus productos académicos. Las citas van de un rango de las 268 a las cuatro citas por autor. Cabe señalar que es el total de citas que se encontraron de las 99[5] publicaciones analizadas, es posible que sean citas en más de una publicación por autor.

En la práctica de ser citado y citar es posible encontrar una correlación estadística en SPSS entre el número total de citantes en relación con el número de citados. Se corrieron los 190 autores (citantes y citados) en dos columnas, y se encontró una correlación positiva, aunque poco significativa (r= 0.350, p=0.01) entre los citados y los citantes.

Aquellos que reciben capital científico por ser citados por otros, parecieran entender la importancia de dicho capital y también suelen citar en sus trabajos a los colegas, lo que parece sugerir la correlación que se corrió y por los enlaces en los sociogramas corridos en UCINET[6], poniendo en juego una generación de conocimiento más dinámica. Desde la otra perspectiva, es decir, los que menos citan a otros, también suelen ser menos citados, lo que pareciera mostrar que aquellos que se mantienen aislados a la producción de conocimiento por la interacción en las citas, están más lejanos al capital de reconocimiento. Esta dinámica habla de una inter-citación relativamente fuerte.

 

La coautoría ausente

Los trabajos que han estudiado la producción científica (Moody, 2004, Kuhn, 1962, Kim, 2012) remarcan la importancia de las coautorías y las colaboraciones entre científicos, ya que permiten producciones de investigación más completas, en donde se utiliza el talento de otros en pro de la publicación. Son esfuerzos que posibilitan una difusión de información y la oportunidad de que unos investigadores influencien el trabajo de otros, así como una socialización de las propias prácticas.

En el trabajo de Aguado (2009) se ubica a México como uno de los países con menores participaciones colectivas en el trabajo científico. De acuerdo con el mismo estudio, el promedio de coautoría en revistas de Ciencias Sociales tiene en promedio 1.48 coautorías en los trabajos analizados. En este sentido, Kuzhabekova (2011) afirma que la coautoría es menos común en países con baja capacidad tecnológica y científica, pero habría que reflexionar si se trata de una cuestión de infraestructura o más bien de una cuestión cultural-actitudinal para el trabajo en equipo, o incluso por la falta de incentivo de instituciones como CONACYT que pareciera no promoverlo en sus evaluaciones.

Para el caso de esta investigación también se encontró una baja coautoría, sólo 13 publicaciones de las 199 ubicadas están en coautoría, lo que no permite establecer una sólida representación de la red, escribir de manera individual impide que la estructuración del campo, por sus producciones, sea poco densa dada su elaboración aislada.

Tabla 1. Porcentaje de coautorías en las publicaciones analizadas

Autorías

publicaciones

porcentaje

Individuales

186

93.47

Coautorías

13

6.53

Total

n=199

100

Fuente: Elaboración propia.

Las 186 publicaciones restantes son trabajos individuales que representan un 93% del tipo de autoría en las publicaciones analizadas.

Las redes de coautoría resultan relevantes, ya que manifiestan una colaboración en dos sentidos: el social y el de intercambio intelectual. Es decir, a diferencia de la citación, la coautoría involucra una práctica de socialización con el par, es por ello que hace sustancial el intercambio en la construcción de una comunidad científica, sin embargo, los resultados hallados dan muestra de esa carencia.

 

La inhibición interdisciplinar

La interdisciplinaridad, como se ha comentado, se da en la práctica de citación, pero no necesariamente se presenta en intercambios interpersonales con otras características.

Por ejemplo, de acuerdo a lo que expresaron en entrevista los investigadores, se percibe una cohibición disciplinar que pudiera limitar que colaboren y podría empobrecer el capital relacional, cuya apreciación podría dar pie a que el diálogo no sea tan rico como se esperaría. Así lo expresaron los investigadores Meyenberg y Aceves. Por su parte, Yolanda Meyember, comenta que su “familia mucho más fuerte es en Ciencia Política, entonces los comunicadores me ven como arribista, porque no tengo todo el antecedente de la disciplina y a veces ellos piensan que me falta”.

La misma sensación, pero a la inversa la tiene el otro autor, es decir, desde una mayor formación en Comunicación, pero asomado a la Ciencia Política, Francisco de Jesús Aceves reporta una impresión similar: 

Los de la Ciencia Política no le dan una importancia fundamental a la cuestión comunicacional, es más, en algunos lados lo tienen como Mercadotecnia Política, todo lo que tiene que ver con la Comunicación, lo resumen ahí en la Mercadotecnia, no la consideran, por ejemplo, en las cuestiones de la democracia, o como un elemento fundamental de la democracia.

En este sentido, la condición fronteriza del objeto de estudio parece enlazar estructuras de distintos campos, pero con vínculos débiles debido a lo que se expone como una especie de recelo disciplinar.

El investigador Francisco Aceves, sin embargo, en otra pregunta comentó que pertenece a más asociaciones de Ciencias Políticas que de Comunicación, lo cual no pareciera reforzar la idea de que los politólogos desestiman la comunicación política, pero sí reafirma que las percepciones de aceptación a otras disciplinas suelen ser incómodas, y a su vez, eso pareciera reforzar la incomunicabilidad, poca disposición a colaborar y producir en conjunto, sumado al fenómeno anteriormente mencionado, la baja producción en coautoría aun entre investigadores con la misma formación.

 

Factores contextuales para publicar

En tesis como la de Morales (2011) que se analizan los patrones de colaboración en campos más consolidados como la Psicología, la autora pudo ubicar grupos colegiados muy bien instituidos tanto formales, como los informales. Las agrupaciones permiten juegos de poder más complejos y liderazgos más armados, una dinámica socializadora y competencias más fuertes, pero que, según lo reportado, pudiera generar fuerzas políticas más que un conocimiento sólido.

En Comunicación, Fuentes (1998) encontró que hay acuerdos francos, que son las modas o las coyunturas las que a veces pudieran propiciar ciertas líneas. El autor apunta que son las cambiantes situaciones políticas de los sistemas de los medios o del Estado las que podrían generar esas sinergias.

A partir de los datos de las publicaciones analizadas (199) se hizo una agrupación por décadas a fin de identificar temporalmente del año de 1970 al 2011, la producción en el campo de comunicación política como se puede observar en la tabla 2.

Tabla 2. Producción por década de las publicaciones analizadas (1970-2011)

Década

Cantidad

porcentaje

70-79

5

2.51

80-89

9

4.52

90-99

56

28.14

2000-2009

118

59.3

2010-2011

11

5.52

Total

n=199

100

Fuente: Elaboración propia.

La mayor productividad en textos sobre comunicación política se desarrolla en la década de 2000 a 2009 correspondiente a un 59% (118 publicaciones), lo que parcialmente puede apoyar la hipótesis de que un cambio de partido en el poder, puede generar muchas variables de análisis interesantes para los estudiosos del campo, además, corresponde a las modificaciones en la Ley de Radio y Televisión en tiempos de campañas políticas.

En las entrevistas, los investigadores afirman que las circunstancias de formación los llevaron a publicar en comunicación política. El investigador Pablo Arredondo y Patricia Andrade comentaron que estaban realizando sus estudios Doctorales en Estados Unidos y España, respectivamente, y fueron los sucesos políticos del país los que los hicieron abordar la temática:

Me interesé mucho por los estudios que hice en su momento en Estados Unidos (…). Con los años surgieron situaciones en el país que fueron inéditas totalmente, y la primera fue la gran ruptura del partido hegemónico, en los años ochenta, fundamentalmente en el 88. (Pablo Arredondo, 2011)

 

Cuando yo me fui a hacer el Doctorado a España en el 95, (…) estaba viendo que estaban cambiando (las cosas) (…) Decidí hacer un Doctorado para capacitarme en medios tecnológicos en el 95. Cuando yo decido esto, me dieron la beca en octubre del 95, estaba viviendo en Oaxaca, en el 94, empieza lo del EZLN, la irrupción de los zapatistas, en abril, estoy solicitando mi beca, en el 95 me la dan. (…) me fui a España con la idea de hacer cuestiones digitales y estando allá, mi país empezó a cambiar, a cambiar y a cambiar. En el 97 gana las elecciones Cárdenas en el Distrito Federal y me doy cuenta que no podía irme desde antes pues, 95, 96 tomando los cursos de Doctorado, que no podía seguir con los medios digitales en ese momento, que tenía que darle un giro a mi proyecto y trabajar comunicación política, porque, empezaba a emerger la democracia real o la transición real en este país, transición electoral real y empiezo a trabajar la comunicación política. (Patricia Andrade, 2012)

De acuerdo a lo que reportan los investigadores, las circunstancias políticas del país, bajo la óptica ampliada de estar en un país extranjero, obligó a que sus estudios de posgrado giraran en torno a la situación política en México relacionada con el fenómeno de la comunicación. El  investigador Manuel Ortiz Marín (2012) señala que que fueron los cambios políticos en los estados los detonantes que propiciaron interés para escribir sobre el fenómeno:

En Baja California se da el primer cambio político importante que hay en el país, donde arriba el Partido Acción Nacional a la Gubernatura por la vía de la legitimidad (…) eso me lleva a analizar el campo de los medios. (Manuel Ortiz Marín, 2012)

 

También está el caso de Puebla que después de 80 años, logra un gobierno de alternancia, llega una coalición de partidos que derrota al PRI y en la academia también se ha hecho seguimiento, “el 4 de julio de 2010 se realizó la contienda electoral para gobernador más competida de la historia moderna del Estado de Puebla (México), producto de una particular coalición de partidos de diferente ideología política (PAN, PRD, Panal y Convergencia)” (Meyer, Ríos, Bañuelos y Moreno, 2011, p. 2).

La situación política del país es una circunstancia que propicia mayor producción por parte de sus actores. Pero, existe otra particularidad en el campo de la comunicación política, la mayor parte de los entrevistados expresó que en algún momento han trabajado en el medio periodístico.

Medio, juez y parte

La imparcialidad es una de las aspiraciones de la ciencia, pero dicha suposición se complica en las Ciencias Sociales pues el actor-investigador difícilmente podrá sustraerse del fenómeno que estudia, ya que al estudiarlo participa de él y el fenómeno participa en él con sus percepciones. El grado de involucramiento cambia y existen distintas técnicas para hacer más válidas sus observaciones y acotar sus resultados. Esta suposición también se pone en tela de juicio tras las reflexiones filosóficas que consideran que “el verdadero conocimiento del mundo se va a lograr por medio de una reflexión imparcial, desinteresada y objetiva” (Knorr, 2005). El ejercicio reflexivo, en ese sentido, permite un distanciamiento que hace evidente el involucramiento como una variable, incluso metodológica a considerar para dar dimensión y un tipo de lectura al conocimiento que se reporta.

En el campo de la comunicación política, se pueden observar varios fenómenos para la producción de conocimiento, tales como: el grado de involucramiento que varía en función de los distintos niveles de participación en organismos públicos, el ejercicio como consultores en mercadotecnia política, participación en instancias de gobierno, acciones voluntarias, participación en medios de comunicación y vinculaciones con otro tipo de asociaciones políticas o económicas.

A todos los investigadores entrevistados se les preguntó por sus actividades profesionales extras a la actividad académica y de los 18 entrevistados, 13 comentaron que en algún momento han colaborado de manera regular con algún periódico. El ejercicio periodístico es la práctica extraacadémica más común entre los investigadores entrevistados. En sus afirmaciones: Norma Pareja (2012), Patricia Andrade (2012), Sofía Paláu (2011), Raúl Trejo (2011) y Fernando Elorriaga (2013)[7]; reportaron que su primer acercamiento a la práctica profesional fue a partir del periodismo.

El interés por el fenómeno de la comunicación política para algunos investigadores (Paláu, 2012; Andrade, 2012; Pareja, 2012 y Sánchez Ruiz 2011[8]), inicia con la práctica del periodismo y se va transformando en una práctica de investigación para seguirse formando académicamente, como es el caso de Sofía Paláu (2012) que expresa que, “Luego, antes de la Licenciatura también trabajé en un periódico, en la fundación del periódico `Siglo XXI´ aquí en la ciudad de Guadalajara estuve, qué te diré unos 3 años.”

De acuerdo a lo que reportaron los investigadores, la práctica periodística parece ser el primer encuentro con la realidad de la comunicación política, como actores del mismo fenómeno, lo que podría hacer particular al campo como se ha mencionado. Esta característica también suele estar vinculada a una necesidad de tener experiencia laboral posterior a los estudios universitarios o incluso como medio de subsistencia para los estudiosos. Como lo reporta Norma Pareja (2012) “Comencé haciendo periodismo, reporteaba para un periódico y para una revista, y después trabajé en empresas de investigación de mercado y opinión pública.”

Por otro lado, están los investigadores Sánchez Gudiño (2012) y Juárez (2013) que siguen ejerciendo en paralelo el periodismo en diarios de circulación nacional, que, como se indicó podrían ser medio, juez y parte del fenómeno político comunicacional. Sánchez Gudiño (2012) menciona que “entrego artículos y columnas políticas cada semana a veces al Periódico ´Excélsior´, en algunos Blogs ciudadanos, y bueno, pues formo parte de grupos de investigación” y Julio Juárez (2013) indicó que ha publicado para “El Universal” y algunos portales de internet.

En la trayectoria de los investigadores también se comentó que en algún momento se dio un involucramiento profesional con instancias vinculadas al quehacer político como lo apuntaron Ibarra (2011), Arredondo (2011) y Meyenberg (2013).

Muy al principio, estaba trabajando en el Gobierno del Estado [Jalisco], entonces ahí desarrollé algunos trabajos de, pudieran ser de comunicación política. (Armando Ibarra, 2011)

 

Apunté y me metí de consejero electoral del IFE (Instituto Federal Electoral, en aquel entonces) aquí a nivel local [Guadalajara], como parte de un equipo participé tres momentos electorales en el 97, 2000 y 2003. (Pablo Arredondo, 2011)

 

Lo que pasa es que yo trabajé en el sexenio de Fox en el área de comunicación, primero estuve encargada de los discursos políticos del presidente, los discursos nacionales e internacionales (Yolanda Meyenberg, 2013)

Los investigadores también reportaron haber trabajado en consultoras (Aceves, 2011; Muñiz, 2013; Pareja, 2012 y Juárez, 2013), sobre todo, en lo relacionado a estudios de opinión.

El vínculo de producción periodística-académica es interesante, ya que logra otro de los propósitos de la ciencia: la divulgación científica, dado que los investigadores pueden, con sus reflexiones, llevar planteamientos, o incluso cuestionamientos, a los grandes públicos y no sólo dejarlo para las arenas académicas. Therborn (2001) afirmaba que en la práctica sociológica se podían distinguir dos tipos de redes sociales, por un lado, las orientadas a los pares académicos y por el otro la del intelectual cívico dirigida al gran público. Esta práctica que reportan, refuerza la idea de Motta (1989), al afirmar que los investigadores latinoamericanos tienen trabajos que reflejan la coyuntura política del país. No obstante, también como afirma el autor, lo preocupante es cuando hay una toma de postura y se traslada a la práctica académica.

A partir de lo reportado se puede decir que el nivel de involucramiento de los investigadores con la realidad observada puede ser en distintos niveles, de acuerdo a lo que manifestaron:

1.       Formativo: independientemente de la razón por la que entraron a trabajar o colaborar ya sea en periódicos, instancias políticas o consultoras, dicha experiencia les da un enfoque, y cuando reporten resultados sobre alguno de esos temas, tendrán la ventaja o desventaja de conocer el objeto de estudio desde su experiencia particular.

2.      De divulgación: la necesidad de difundir los resultados de las investigaciones, también con la intención de generar una transformación por la divulgación de lo observado.

3.      Búsqueda de capital económico: pudiera ser, que algunos investigadores se apoyen económicamente en sus conocimientos para un trabajo remunerado.

Consideraciones finales

Se planteó que el intercambio de capital científico se acentúa en tiempos de coyuntura política en México. Esta hipótesis se pudo comprobar tanto por el análisis de citas como en lo reportado en las entrevistas, ya que se reportó un mayor número de producciones en tiempos de alternancia en el poder, y los investigadores reportaron tener mayor involucramiento y producción cuando hubo un cambio de partido en el poder, ya sea a nivel Estatal o Federal.

En función de las prácticas objetivadas, lo expresado en los textos y por el análisis de citas, se pudo observar la existencia de un campo relativamente intrincado y activo en sus redes de citación.

Los resultados, manifiestan una estructuración relativamente sólida, que sólo se puede entender a partir de la citación que hacen los autores, ya que dicho ejercicio pone en evidencia a los líderes intelectuales del campo y presenta una correlación particular.

Para comprender las prácticas subjetivadas se recurrió a la apreciación que tienen los actores de sus productos, motivaciones e interacciones.

En el estudio sobre el campo científico de la Comunicación en México, Fuentes (1995) ubica que es más fuerte la formación ideológica que la científica; y que hay una profesionalización mucho más ética que teórica. En este sentido, se consolida el supuesto que se presenta para estas consideraciones finales sobre el campo de la comunicación política en México, que también sigue esa tradición, y que es posible observar cuando los investigadores saben lo que se debe hacer. Pero ese deber hacer se queda en un fin último, y no se transforma en un medio para llegar a la meta, que en teoría es la generación de conocimiento. Pareciera que la sustancia científica no se ha dado como tal, por una especie de vacío en la visión de tener bien ubicados los fines.

A la luz de otros estudios, se observa una tendencia a la consolidación, al menos por las necesidades de escribir para un objeto de estudio tan dinámico y con tantas implicaciones en el escenario político y comunicativo del país. Destaca que los investigadores del campo se ven motivados a producir por la dinámica propia del objeto de estudio. La mayor parte de los actores han sido juez y parte del fenómeno estudiado, en este sentido, vale la pena resaltar la necesidad de reflexividad en áreas en donde el observador tiene mayor participación.

Se encontró que los investigadores tienen dos motivaciones para producir en el campo; en primer lugar, la motivación es contextual, pues las circunstancias políticas del país parecieran obligarlos a escribir sobre el fenómeno; y en segundo lugar la motivación es por el grado de implicación con el fenómeno, ya que se observó que muchos de los investigadores habían sido parte del objeto de estudio en algún momento de sus vidas, sobre todo en el ejercicio periodístico.

En cuanto a su institucionalización, se identificó una tendencia a perder de vista los fines científicos, a erigirse como fin y no como consecuencia, es decir, se observa poca claridad entre medios y fines, que pareciera ser consecuencia de los limbos en campos periféricos que visualizan a los campos centrales y tratan de emular la imagen de consolidados.

Tras la revisión de literatura pertinente al tema de la ciencia, se puede concluir que la corriente dominante está relacionada con la organización social de la ciencia, incluso en su estilo para administrarse.

Las condiciones estructurales de algunos campos ponen en cuestionamiento la aspiración universal de la ciencia, que, aunque coherente en su exigencia de rigor y sistematización, deja de lado los puentes comunicativos con campos que están en procesos de crecimiento y debido a esta “marginalización” pareciera mandarlos a la periferia.

Los resultados presentados parecieran darle consistencia al argumento de que: “la circulación del conocimiento científico depende menos del contenido del mismo (dimensión simbólico-cognitiva) que de la red semiótico-material en la que el mismo está inserto” (Rodríguez, 2013, p.9). En este sentido, de acuerdo a lo reportado por los investigadores del campo de la comunicación política, se puede considerar como un campo poco articulado ya que hay reducidas condiciones infraestructurales y organizacionales para generar un diálogo oxigenado, que permita la mejor y mayor circulación de saberes del campo para su debate y construcción.

La comprensión de un campo como el de la comunicación política se presenta interesante tanto por sus condiciones de objeto frontera, como por su estrecha relación con las condicionantes externas, al tener actores que en ocasiones fungen como juez y parte.

Uno de los hallazgos más relevantes del presente artículo consiste en conocer el comportamiento de un campo periférico, pero no como consecuencia de condiciones de infraestructura o estructura, sino como consecuencia de visiones, enfoques y actitudes de sus participantes, así como de la dinámica misma de interacción entre ellos.

Transparentar el trabajo científico permite alcanzar uno de los objetivos de las Ciencias Sociales, como señala Bourdieu (2000) hay que descubrir lo arbitrario y la contingencia ahí donde se quiere ver la naturaleza, y descubrir la necesidad o coacción social donde se quiere ver la elección y el libre arbitrio.

Entender la dinámica de un campo científica puede aportar herramientas para mejorar las normas y prácticas hacia una mejor generación y gestión del conocimiento, incluso conocer cómo se analiza el mismo conocimiento en términos generales.


 

 

Referencias

Bourdieu, P. (1997). Los usos sociales de la ciencia. Buenos Aires: INRA.

Bourdieu, P. (1999). El campo científico en Intelectuales, política y poder. Buenos Aires: EUDBA.

Bourdieu, P. (2000). El oficio de sociólogo. México: Siglo veintiuno.

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Therborn, G. (2001). At the birth of second century sociology: times of reflexivity, spaces of identity, and nodes of knowledge. British Journal of Sociology.  51.

 

 

José Antonio Meyer Rodríguez

Doctor en Ciencias de la Información (Universidad de La Laguna, España), con especialidad en comunicación política y opinión pública. Integrante del Sistema Nacional de Investigadores (Nivel 1. Área de Ciencias Sociales). Cuenta con más de 25 años de experiencia docente en instituciones del país y el extranjero. Ha sido responsable de más de 20 proyectos de investigación enfocados al estudio de la información pública, el tratamiento mediático y los procesos de opinión pública.

Actualmente es el Director del Instituto en Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

 



[1] El artículo que se presenta extrae elementos generales de la tesis Doctoral de uno de los autores en el ITESM, Campus Monterrey, que aborda las prácticas y redes de los investigadores del campo de la comunicación política en México.

[2] En el sitio https://itesm.academia.edu/AlejandraRodr%C3%ADguez/An%C3%A1lisis-ARS con el título de ANEXO I se puede consultar el listado de revistas consultadas.

[3] En la siguiente liga se pueden consultar todas las matrices https://itesm.academia.edu/AlejandraRodr%C3%ADguez/An%C3%A1lisis-ARS

 

[4] El principio de homofilia se refiere al grado en el cual un conjunto de individuos que se comunican son similares, mientras que en la heterofilia sucede a la inversa, suelen ser distintos en sus atributos, que pueden ser en creencias, educación, intereses, etc. (Rogers, 2003)

 

[5] Anteriormente se mencionó que se ubicaron 101 artículos arbitrados, de los cuales se tuvo acceso a 99 textos completos, para su análisis.

[6] Los sociogramas pueden consultarse en https://itesm.academia.edu/AlejandraRodr%C3%ADguez/An%C3%A1lisis-ARS

[7] Se reporta el nombre del entrevistado y entre paréntesis la fecha en que se realizó la conversación.

[8] También se trata de entrevistados, no de referencia bibliográfica.